El parto de nalgas

Ayer atendí un parto de nalgas. Fue un parto precioso. Me gusta mucho mi profesión. La obstetricia, que es la especialidad que se encarga de la atención de la mujer durante el embarazo y el parto, proporciona muchos momentos de satisfacción. Pero pocos tan hermosos como el parto de nalgas.

Hoy en día es muy poco frecuente. En la mayoría de los Hospitales de España, es una práctica que se ha suprimido. La tendencia más habitual es intentar realizar una maniobra llamada versión externa al final del embarazo, para cambiar la presentación y transformarla en una presentación cefálica. Y cuando una paciente inicia el trabajo de parto y la presentación es de nalgas se opta por realizar una cesárea.

Existe el miedo de que durante lo que llamamos el expulsivo, que es la etapa del parto en la que se produce la salida del feto al exterior, la cabeza se quede atrapada, creando una situación muy difícil de solucionar, y que puede tener consecuencias nefastas para el recién nacido.

En realidad, si se tiene experiencia suficiente en el manejo del parto de nalgas y se seleccionan bien los casos, teniendo en cuenta la edad gestacional, el peso fetal, los partos previos, la actitud del feto y otra serie de parámetros importantes, se puede afrontar con suficientes garantías de que va a existir un final feliz. Siempre sabiendo que algún riesgo existe.

No debemos olvidar que también la cesárea tiene sus riesgos. De hecho, la mortalidad materna es mayor que en el parto vaginal.

El caso es que ayer, con una madre fantástica, que colaboró a las mil maravillas, atendí un parto de nalgas precioso.

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